El diagnóstico inicial es una exploración estructurada de las áreas de ambigüedad específicas de tu empresa — las situaciones donde distintas personas juegan con distintas reglas.
El diagnóstico inicial no es una auditoría ni una evaluación de tu equipo. Es un proceso estructurado de descubrimiento — escuchamos, observamos y mapeamos las situaciones específicas donde la ambigüedad genera fricción en tu organización.
Al finalizar la fase de diagnóstico, vas a tener un panorama claro de:
Estas son las zonas operativas donde las áreas grises aparecen con más frecuencia en empresas de tu tamaño.
Expectativas de llegada, normas de flexibilidad, políticas de descanso y cómo se maneja — o no se maneja — la tardanza en el equipo.
El proceso para solicitar vacaciones, días personales y licencias por enfermedad — incluyendo con cuánta anticipación, quién aprueba y qué pasa cuando los pedidos se superponen.
Qué pasa cuando alguien falta — quién cubre sus responsabilidades, cómo se redirigen las tareas urgentes y quién es responsable del resultado.
Cómo se asignan, reservan y devuelven las herramientas compartidas, vehículos, equipos y recursos digitales — y qué pasa cuando la demanda supera la disponibilidad.
Cuando dos áreas necesitan el mismo recurso, espacio o persona al mismo tiempo — y no existe ninguna regla que determine quién tiene precedencia.
Expectativas de tiempo de respuesta para mensajes, qué canales se usan para qué, y qué constituye una comunicación urgente frente a una rutinaria.
Una secuencia clara diseñada para recopilar información honesta sin interrumpir tus operaciones diarias.
Empezamos con una conversación con la dirección para entender el contexto de la empresa, su tamaño y las situaciones específicas que motivaron la consulta.
Realizamos entrevistas estructuradas con integrantes de distintos niveles. Son conversacionales, no evaluativas — escuchamos patrones, no juzgamos personas.
Entregamos un informe escrito que identifica las zonas grises, los conflictos recurrentes y las reglas específicas que abordarían cada situación.
Antes de escribir cualquier regla, necesitamos entender tu situación específica. La fase de diagnóstico garantiza que el reglamento que construimos esté anclado en tus conflictos reales — no en suposiciones genéricas.