Nuestro trabajo se basa en una convicción concreta: la mayoría de la fricción laboral es un problema de diseño, no de personas. Así es como lo pensamos.
Trabajamos exclusivamente con empresas de hasta 50 empleados — el tamaño donde la cultura informal todavía domina y el costo de las zonas grises se siente con más fuerza.
En equipos de 5 a 20 personas, cada regla no escrita afecta a todos. Entendemos la dinámica de las empresas pequeñas — donde las relaciones son cercanas y los conflictos se sienten personales.
Cuando una empresa crece de 10 a 30 personas, los acuerdos informales que funcionaban antes dejan de ser suficientes. Es ahí donde la documentación operativa se vuelve imprescindible.
Cuando distintas áreas comparten recursos, espacios o tiempos, la ausencia de reglas de coordinación genera fricción. Establecemos los protocolos que hacen predecible la colaboración.
La mayoría de los documentos operativos fracasan porque se escriben de arriba hacia abajo — la dirección decide cuáles deben ser las reglas y las baja al equipo. Nosotros hacemos lo contrario: empezamos escuchando a todos los niveles de la organización para entender dónde vive la fricción real.
Esto significa que las reglas que redactamos están ancladas en la experiencia concreta, no en suposiciones sobre lo que debería estar pasando.
Los documentos organizacionales tradicionales se estructuran alrededor de departamentos y títulos. Nuestros reglamentos se estructuran alrededor de situaciones — los momentos concretos donde la ambigüedad genera fricción.
Esto los hace más útiles: cuando surge una situación, tu equipo puede encontrar la regla relevante de inmediato, sin navegar un organigrama complejo.
No son ideales abstractos — son compromisos prácticos que dan forma a cada documento que producimos.
No producimos documentos laborales legales. Producimos guías operativas — el manual de convivencia que hace el trabajo diario predecible y justo para todos.
Cada regla está escrita para que cualquier integrante del equipo — sin importar su rol o formación — pueda leerla y entender exactamente qué significa.
Tu empresa va a cambiar. El documento está estructurado para actualizarse — con versionado claro y un proceso para agregar nuevas reglas a medida que surgen nuevas situaciones.
Empezá con un diagnóstico inicial. Mapeamos las zonas grises específicas de tu organización y explicamos qué abordaría un reglamento.